Ahorro

Cómo puedes ahorrar de verdad con la regla de los 30 días 

Es un método que puedes implementar en tu vida y que si logras dominarlo, puede generar cambios positivos en tus finanzas personales.

Por Orlando Samaniego

Cómo puedes ahorrar de verdad con la regla de los 30 días - Orlando Samaniego (Mi Bolsillo)

Ahorrar siempre ha sido importante pero en los últimos tiempos, con las dificultades económicas que se han presentado para las familias y los países, hacer más eficiente el uso del dinero se ha convertido en algo aún más relevante. Deudas, bajos ingresos, pero también desconocimiento de cómo manejar tus finanzas personales son algunas de las causas. Para eso hay métodos desarrollados, como es la regla de los 30 días para ahorrar. 

Hay personas que son buenas en el manejo de su dinero. Tienen un buen balance entre el recurso que reciben y distribuyen perfecto en lo que gastan. Algunos hacen presupuesto, otros simplemente de manera mental tienen la capacidad de organizar sus ingresos, sin importar qué tan elevados o pequeños sean estos. Se trata de personas ordenadas que no caen ante el impulso de comprar por comprar.

Empieza a ahorrar con este método. Foto: Reforma

El momento en que entendamos que la forma de gastar es en realidad un hábito, es cuando podemos empezar a controlarlo mejor. Hay personas que tienen un gran dominio de este hábito y otros que simplemente no lo logran - independientemente de su sueldo - y terminan en problemas financieros mayores. Para esas personas hay reglas como la siguiente: 

Cómo ahorrar con la regla de los 30 días sin mayor esfuerzo:

La regla de los 30 días no es otra cosa que un método diseñado para que aquellas personas que quieren ahorrar pero no saben cómo, puedan hacerlo. La intención es que poco a poco, empieces a educarte a ti mismo en tus hábitos de gasto que empieza a darte la claridad para saber si compras cosas porque realmente las necesitas, o las compras simplemente porque puedes hacerlo, pues en ese momento traes el efectivo suficiente.

Imagina que estás en una plaza comercial. Pasarás muchos aparadores. En algunos verás ropa, calzado, electrónica, artículos de belleza o accesorios. De repente encuentras grandes letreros que anuncian promociones o descuentos. Y es allí donde caemos comprando cosas que realmente no necesitamos.

Es en este punto donde empieza a funcionar la regla de los 30 días. Si te vuelves a enfrentar a esos productos tan buenos, tan a buen precio y te resistes a comprarlos porque puedes seguir tu vida sin ellos, es que estás empezando a controlarlo. Empieza por hacer este experimento.  La regla de los 30 días se trata de que desarrolles el hábito de no comprar por comprar, sino desembolsar tu dinero cuando realmente sea necesario. 

Pasos para aplicar la regla de los 30 días de ahorro:

  1. Escribe el artículo que querías comprar. Anota la fecha, lugar de la tienda y el precio. 
  2. Deposita el dinero del artículo que no compraste en una cuenta de ahorro.
  3. Repite esta operación con cada producto o servicio que no sea fundamental para tu vida y la de tu familia. 
  4. Espera 30 días - después de la fecha que no compraste cada producto - y vuelve a preguntarte si aquel que no compraste aún te es necesario.
  5. Si la respuesta es no, habrás ahorrado dinero por algo que no necesitabas en realidad, pero que te querías regalar satisfacción momentánea.
  6. Si la respuesta es que después de 30 días sí necesitas aquel producto o servicio, vayas y lo compres. Sabrás que se trata de algo necesario.

Si te fijas, esta es una manera de empezar a educarnos sobre los hábitos de consumo que tampoco nacimos con ellos pero que nos ha generado la publicidad y la mercadotecnia. Tenemos la necesidad de consentirnos, cuando en realidad hacemos compras innecesarias que luego nos generan estrés por sus altos costos. 

Convierte este hábito en un reto. No hagas excusas y trata de filtrar por esta regla todo lo que te quieras comprar. Entre más sea la cantidad de productos a la que aplicas esta regla te darás cuenta que gastas menos dinero, ahorras más, y que no contar con aquello que no compraste realmente no te afectará.

De esta forma, irás poco a poco educando a tu cerebro a no hacer compras impulsivas. Ojo: no se trata de una regla sencilla de cumplir, pero la recompensa por resistirte a las compras impulsivas te puede dejar un buen dinero como fondo de ahorro. Anímate a intentarlo.

Para más información visita la sección de Ahorro de Mi Bolsillo

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