Si mueres, tus beneficiarios pueden cobrar tus ahorros. (Foto: Jorge Osuna / El Debate)
Ahorro

Tres de cada cuatro adultos mayores de México no tienen pensión

La informalidad laboral es la principal causa; el país busca aprender de la experiencia de Chile para ampliar la cobertura pensionaria

Por: Orlando Samaniego

Las pensiones en México, para los que tienen, son muy bajas. (Foto: El Debate)

Las pensiones en México, para los que tienen, son muy bajas. (Foto: El Debate)

Hoy en día, solo uno de cada cuatro adultos mayores (65 años o más) se encuentra cubierto por una pensión contributiva. Por medio de un comunicado, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) señaló que la baja cobertura de los sistemas contributivos es causada, como se ha documentado en diversos estudios, por la presencia de la informalidad en el mercado laboral.

La informalidad que predomina en el mercado laboral,  explica la Consar, provoca que pocos trabajadores coticen de manera regular al sistema para hacerse acreedores a una pensión contributiva.

CANASTA BASICA - CANASTA BASICA, MERCADO PINO SUAREZ, AUMENTA EL TOMATE
La compra de alimentos se lleva la pensión de los adultos mayores. | Foto: Sergio Pérez

En países como México, esta deficiente cobertura en las pensiones impone la necesidad de complementar el sistema con un pilar no contributivo para estar en posibilidad de cubrir a todos los adultos mayores del riesgo de pobreza en la vejez.

El “pilar cero” es un mecanismo que busca proveer una cantidad determinada de recursos que evite que los adultos mayores caigan por debajo del umbral de pobreza. Un “pilar cero” posee dos características fundamentales, (1) garantizar un nivel mínimo de ingreso para combatir la pobreza en la vejez, y (2) su financiamiento se realiza a través de impuestos generales.

La experiencia de Chile

En 2008, Chile llevó a cabo una gran reforma a su sistema de pensiones, en la cual logró integrar su “pilar cero”, el “pilar no contributivo” (de prevención de la pobreza) con el “pilar contributivo” (AFP), mejorando el nivel y calidad de cobertura del sistema.

La Consar señala que México tiene la posibilidad de replicar un proceso similar.

En Chile, previo a la reforma de 2008, contaba con un pilar de prevención de pobreza pero que se encontraba fragmentado en dos componentes:

El programa de pensiones mínimas garantizadas (PMG), el cual garantizaba un piso mínimo a la pensión que entregaban las afore chilenas (AFP), para aquellos pensionados que hubiesen acumulado al menos 20 años de cotización.

Foto:DEBATE/ Victor Hugo Olivas
Jubilados tienen bajas pensiones. | Foto: El Debate. V.H. Olivas 

Un programa de pensiones asistenciales (PASIS), de naturaleza no contributiva, sujetas a un requisito de pobreza y a no ser beneficiario del sistema de previsión social. El beneficio de la PASIS era cercano al 50% de una PMG, y el individuo que no alcanzara el derecho a una PMG debía en principio agotar sus fondos antes de postular a una PASIS.

En un estudio del 2006, Berstein, Larraín y Pino estimaron que en Chile entre el 40 y 50% de los afiliados obtendría pensiones por debajo del nivel de la pensión mínima, dado su escaso monto ahorrado, y no tendrían derecho a la garantía estatal o PMG, dado su limitado periodo de cotización.

Como respuesta a esta problemática, detalla la Consar, la presidenta Bachelet (en su primer periodo presidencial) propuso, como parte de una ambiciosa reforma, reemplazar los programas PASIS y PMG por un esquema único que garantizara que todos los individuos, en los primeros tres quintiles de ingreso de la población, tuvieran acceso a una pensión básica, independientemente de su historia contributiva. Este nuevo programa, cuyo financiamiento ocurriría con recursos fiscales, fue aprobado por el Congreso de ese país en 2008.

Este esquema “integrado” de pilares –contributivo y no contributivo- consiste en lo siguiente:

Aquellos ciudadanos que nunca cotizan en el sistema de Afores chileno (AFP) y, por lo tanto, no poseen una cuenta individual (CI), tendrán derecho a una Pensión Básica Solidaria (PBS), equivalente a USD$ 151 mensuales, en 2016. Como requisitos, deben cumplir con la edad de retiro, demostrar su situación de ingresos y contar con una residencia mínima en Chile (20 años).

Por su parte, dice la Consar los trabajadores que han cotizado en el sistema contributivo (AFP), realizando aportes a su cuenta individual, pero cuya pensión “autofinanciada” no alcanza un umbral determinado (denominado “Pensión Máxima con Aporte Solidario”, PMAS), reciben un “copete” del Estado –el Aporte Previsional Solidario (APS)- con los mismos requisitos de edad, afluencia y residencia que la Pensión Básica Solidaria.

El diseño del Aporte Previsional Solidario (APS) asegura que las pensiones de quienes hacen mayores aportaciones a su AFP (i.e. de quienes poseen un mayor saldo en su CI) sean siempre superiores a las pensiones de quienes contribuyen poco o nada, ya que el subsidio se va retirando lentamente (triángulo amarillo), conforme la pensión “autofinanciada” alcanza por si sólo el umbral de la Pensión Máxima con Aporte Solidario (PMAS).

Los resultados de dicha reforma han sido muy positivos:

- El programa está pagando beneficios a las personas que más lo requieren ya que tienen una baja o nula participación en el Sistema de Pensiones.

- Los indicadores de pobreza de los adultos mayores se han reducido en Chile por lo que el denominado “Pilar Solidario” está cumpliendo su rol fundamental de prevenir pobreza.

- Ha permitido generar mejores incentivos para aumentar las cotizaciones ya que a mayor cotización, mayor pensión.

- Ha permitido reducir las brechas pensionarias de género ya que las principales beneficiarias del esquema integrado son las mujeres

¿Podría México tener un modelo similar?

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro señala que México se encuentra en una etapa temprana de envejecimiento poblacional. El número de adultos mayores, independientemente de la edad que se utilice para definirlos (60 o 65 años), se quintuplicará en medio siglo. Este crecimiento acelerado de la población de adultos mayores está directamente relacionado con las mejoras en la longevidad de la población.

Torneo de domino de los jubilados de la Uas( - Torneo de domino de los jubilados de la Uas(EL DEBATE/ JORGE COTA)
Los mexicanos cada vez vivimos más años. (Foto: EL DEBATE/ JORGE COTA)

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro subraya que México cuenta con un pilar contributivo, representado por el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), y cuenta también con un pilar no contributivo, representado por la  Pensión de Adultos Mayores, Programa 65 y más (PAM).

El programa tuvo en 2016 una cobertura de 5.5 millones de beneficiarios, es decir, 83% de la población objetivo (6.6 millones de adultos mayores sin pensión contributiva) y cuenta con un presupuesto aprobado para 2017 de $39.5 mmdp.

Por tanto, y siguiendo con la referencia chilena, una integración de pilares en México buscaría que los dos -SAR y PAM- se comunicarán con los siguientes objetivos:

- Lograr la cobertura universal de la población adulta mayor

- Fortalecer los incentivos a la formalidad (i.e. a permanecer cotizando)

- Operar bajo reglas simples y transparentes

- No incrementar el costo fiscal del sistema de pensiones

Foto: El Debate
Foto: El Debate

¿Cómo se lograría ello?

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro indica que una propuesta de integración de pilares en México –siguiendo el ejemplo chileno- consistiría en fusionar el programa PAM y de Pensión Mínima Garantizada que contiene la Ley del Seguro Social de 1997 (PMG L97) por un esquema único que garantizara que todos los individuos tengan acceso a una pensión, independientemente de su historia contributiva.

El comunicado detalla que los trabajadores que acumularan mayores recursos en el SAR lograrían una pensión mayor de aquellos que coticen esporádicamente o aporten poco, manteniendo los incentivos a la formalidad. Quienes nunca coticen en el sector formal, recibirían un apoyo básico, relacionado a una canasta mínima de bienestar.

La gran ventaja de un esquema parecido al chileno es que el subsidio estatal quedaría en los grupos más vulnerables –aquellos quienes no lograrán financiar una pensión superior a cierto umbral-. No menos importante es que el esquema operaría bajo una regla simple y transparente, aprovechando la infraestructura que hoy posee el SAR, indica la Consar.

Fuente: Consar

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