Qué es un aval y por qué no te conviene serlo
Créditos

Qué es un aval y por qué no te conviene serlo

Qué puedes perder al respaldar a otra persona si solicita un crédito y no lo paga

Por: Mi Bolsillo

Tenemos la costumbre de confiar en las personas que conocemos, sobre todo en aquellas con las que llevamos mucho tiempo conviviendo, sean amigos o familia. Por eso, cuando recurren a nosotros si tienen alguna dificultad, nos sentimos obligados a apoyarlos. Y ese tipo de respaldo puede tener muchas formas, el aval es una de ellas.

El aval es un respaldo que se da a una persona cuando ésta solicita un crédito, y la institución financiera requiere garantizar que, si falla con los pagos, habrá alguien más obligado a cubrir el adeudo.

Antes de comprometerte a ser aval, revisa tus obligaciones en caso de que incumplimiento de pagos. Foto: Pixabay

Por eso, cuando firmas para ser aval en una deuda, debes ser consciente que si tu amigo o familiar no cumple en los plazos y formas establecidas en un contrato, a ti te tocará pagar.

Antes de tomar una decisión de la que después te arrepientas, deberías tomar algunas consideraciones sobre lo que implica ser aval y sus riesgos

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Qué es un aval y por qué no te conviene serlo

De acuerdo con la Condusef, esta figura se plasma en oficios, títulos de crédito, contratos, o en cualquier documento con que el aval asume el compromiso de la persona que lo presenta como tal. Esto significa que se hará responsable de la obligación financiera del deudor si por alguna causa no puede pagar el crédito que le brindaron.

Eso significa que la institución puede tomar medidas legales para recuperar lo que prestó: esto incluye contratar un despacho de cobranza que, en el mejor de los casos, dedicará horas enteras para localizarte y solicitarte los pagos.

En un caso extremo tendrías que contratar alguien que te asesore de forma legal para salir del problema. 

Aspectos a tomar en cuenta antes de aceptar un aval

De quién vas a ser aval. No sólo se trata del tiempo que conozcas a la persona que te pidió tu aval. Puede ser que recién convivas con él o ella; que en su trato se muestre respetuoso y aparente ser alguien de palabra para cumplir con un trato. Puede ser alguien a quien conoces de toda la vida, pero eso no necesariamente significa que tenga los ingresos necesarios o el compromiso para cubrir el adeudo.

  • Es conveniente que tengas antecedentes sobre el comportamiento de la persona frente a sus deudas: saber si es cumplido, si tiene un historial crediticio que lo defina como alguien en quién confiar.
  • Tienes que reflexionar si tienes la solvencia económica para absorber la deuda sin que afecte tu patrimonio. Contar con ingresos fijos puede darte un poco más de tranquilidad ante esta situación. De lo contrario, lo recomendable es que no aceptes.

Si a pesar de las consideraciones anteriores has tomado la determinación de ser aval, entonces:

  • Arma tu plan de contingencia. Esto significa que debes contar con los recursos en caso de que la otra persona no cumpla su parte del trato. Puede implicar que hagas algunos ajustes a tu presupuesto para ahorrar dinero.
  • Investiga todo sobre el crédito que va a solicitar la otra persona. La información es poder, y necesitas conocer a fondo la tasa de interés del adeudo; plazos y montos de pago; tener los datos de la cuenta y saber cómo hacer los depósitos o transferencias por ti mismo.
  • Puede ser algo molesto, pero te recomendamos que solicites periodicamente el estado de cuenta del crédito. Es decir, que puedas verificar si se está cumpliendo con los pagos. Otra opción para esto es que le pidas al deudor los recibos o comprobantes de depósitos/pagos.
Y qué hacer si eres tú quien necesita el aval

Si la situación es a la inversa, y quien necesita un crédito eres tú, también tenemos algunas recomendaciones que hacerte:

  • Busca un aval que sea responsable y que esté dispuesto a comprometerse contigo y con el crédito.
  • Es importante que la persona que elijas cuente con un ingreso fijo o estable, de tal forma que en una situación de emergencia, puedas recurrir a ella y que no afectes su patrimonio.
  • Si te dio su confianza para ser tu aval, correspóndele y sé buena paga. Es bueno que la persona que sea tu aval esté dispuesta a respaldarte, pero es mejor si tu haces hasta lo imposible porque no tenga que verse presionado para pagar algo que es tu responsabilidad.

Finalmente, si es un hecho que se pedirá el crédito, es importante que el solicitante y el aval se acerquen a una institución financiera debidamente establecida y autorizada. No olviden analizar los intereses, comisiones y plazos de pago. Para mayor información pueden pedir orientación en a través de la página de Condusef, o a los teléfonos 55 53 40 09 99 y 800 999-80-80.

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