Dice la OIT que en América Latina y el Caribe una quinta parte de los jóvenes son ninis, lo que significa que ni adquieren experiencia en el mercado de trabajo, ni perciben ingresos provenientes del empleo, ni mejoran su educación o sus competencias. Foto: Reforma.
Empleo

Jóvenes de AL en desempleo, informalidad e inactividad: OIT

En América Latina hay 9.4 millones de jóvenes desempleados, 23 millones no estudian ni trabajan, y más de 30 millones sólo consiguen empleo en la informalidad. La situación se agrava por los efectos del coronavirus.

Por: Miguel Olivera

Dice la OIT que en América Latina y el Caribe una quinta parte de los jóvenes son ninis, lo que significa que ni adquieren experiencia en el mercado de trabajo, ni perciben ingresos provenientes del empleo, ni mejoran su educación o sus competencias. Foto: Reforma.

Dice la OIT que en América Latina y el Caribe una quinta parte de los jóvenes son ninis, lo que significa que ni adquieren experiencia en el mercado de trabajo, ni perciben ingresos provenientes del empleo, ni mejoran su educación o sus competencias. Foto: Reforma.

En un informe de tendencias del empleo, la Oficina Regional de la Organización Internacional del Trabajo en América Latina y el Caribe planteó la necesidad de diseñar estrategias efectivas para facilitar la inserción de los jóvenes latinoamericanos en los mercados laborales.

La situación preocupante se agravará por el impacto del coronavirus sobre la economía de la región, esto se señala en un informe que se presentó en Ginebra. Ahí se explica que los jóvenes más afectados por el deterioro de la economía solo encuentran empleos temporales, a tiempo parcial, desprotegidos o en condiciones de informalidad. Se estima que el coronavirus “contagiará” los mercados laborales y afectará los indicadores de empleo juvenil.

En América Latina y el Caribe es muy difícil para los jóvenes encontrar empleo en la economía formal. Foto: Reforma.

Dijo el Director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, que en situaciones de crisis los jóvenes son de los primeros en perder sus empleos, principalmente quienes laboran en la economía informal, y en sectores como turismo, transporte, comercio no electrónico y otros servicios, en los cuales el teletrabajo no es una opción.

En América Latina y el Caribe hay 9,4 millones de jóvenes desempleados, 23 millones que no estudian ni trabajan ni toman cursos de capacitación, y más de 30 millones solo consiguen empleo en condiciones de informalidad.

La participación de los jóvenes en el mercado laboral es de 48.7 % en 2020, y ha descendido desde el año 2000, cuando era de 53.7 %. Esto significa que en la actualidad hay más de 52 millones de personas, entre 15 y 24 años, en la fuerza de trabajo regional, incluyendo los ocupados y aquellos que están desempleados pero buscan activamente un empleo.

Se repite en casi todos los países esta situación: La tasa de desempleo juvenil se estima en 18 % para 2020. Esta proporción es poco más del doble de la tasa general y tres veces más que la de los adultos.

La OIT considera al desempleo como la punta del iceberg, y destaca la alta tasa de informalidad de 62.4 % para los jóvenes, 10 % mayor a la de los adultos. Esto implica que la mayoría de los empleos disponibles para ellos son precarios, con bajos ingresos, sin protección ni derechos.

Se hace especial referencia a que una quinta parte de los jóvenes son ninis, lo que significa que ni adquieren experiencia en el mercado de trabajo, ni perciben ingresos provenientes del empleo, ni mejoran su educación o sus competencias. En América Latina y el Caribe 21.7 % del total de jóvenes están en el grupo de los ninis, una tasa que también ha experimentado una leve pero persistente alza desde el año 2000, cuando era de 20.1 %. Esa tasa tan elevada de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben entrenamiento es altamente preocupante para la región, señala la OIT.

También se presenta una situación desfavorable para las mujeres jóvenes en el trabajo. Entre los ninis, la tasa de mujeres de 28.9 % duplica a la de los hombres de 14.6 %. La mayor parte de esas 15.3 millones de mujeres jóvenes tienen problemas para entrar al mercado laboral, a la capacitación o al estudio debido a que realizan trabajos no remunerados en el hogar.

Las diferencias de género en la región también se notan en el desempleo, pues la tasa de las mujeres jóvenes de 22 % está casi 7 puntos porcentuales por encima del 15.2 % de los hombres en 2020.

Reconoce la OIT que la falta de oportunidades de trabajo provoca desaliento y frustración entre los jóvenes, lo cual incluso puede repercutir sobre la gobernabilidad y afectar el desarrollo social de la región, porque en muchos casos afecta las trayectorias laborales durante toda su vida. Esto es grave sobre todo en el contexto de probable retracción de la demanda causada por la pandemia del Covid-19.

Es fundamental promover medidas de estímulo económico centradas en los jóvenes, agrega el organismo, redoblar los esfuerzos para generar oportunidades de empleo productivo adecuado para la próxima generación de trabajadores. Las medidas de política integradas y eficaces son cruciales, las que se ubican del lado de la oferta (capacitación y formación) son importantes pero no suficientes, a menos que vayan acompañadas de medidas igualmente firmes para impulsar la demanda de mano de obra juvenil.

Más información en nuestra Sección Empleo.

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