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Cómo emprender un negocio, estos diez consejos siempre funcionan

Muchas dudas pueden surgir cuando quieras arrancar ese negocio soñado, pero si bien no existe una fórmula infalibe, estos consejos te serán de gran ayuda.

Por Ivo Esqueda

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La cuestión profesional del emprendedor radicará en hallar algo que le apasione hacer, pero que genere valor a los ojos de los demás. (Pixabay)

La cuestión profesional del emprendedor radicará en hallar algo que le apasione hacer, pero que genere valor a los ojos de los demás. (Pixabay)

¿Existe una forma de saber si estamos listos para emprender? ¿Cómo podemos saber en qué momento intentarlo? Suelen ser así las inquietudes cuando alguien quiere dar el paso desde una idea de negocio hasta la creación de su propia empresa. En realidad los desafíos son enfrentarse a la competencia, sobrellevar los temores sobre el valor de la propia marca en el mercado y llegar a tener un impacto en el nicho de negocio deseado.

En cuanto al aspecto personal del emprendedor, la personalidad ideal es alguien que sepa manejar el fracaso, bien por experiencia propia o por haberlo visto de cerca, pues la realidad de un emprendedor estará impregnada diariamente por la incertidumbre, y para sobreponerse habrá que aceptar ese hecho.

La cuestión profesional del emprendedor radicará en hallar algo que le apasione hacer, pero que genere valor a los ojos de los demás; por eso el momento idóneo para dar el paso decisivo es cuando sepas que eres muy bueno en algo, y se te reconozca esa habilidad.

Así que para pasar esas ideas que están en tus apuntes y darles vida en forma de una empresa propia, ten siempre en consideración estas recomendaciones que te ayudarán a poner en perspectiva las cosas y sacar el máximo provecho a la oportunidad que estás forjando con tus propias manos.

Humildad ante todo.

Nunca sabes cómo vendrán las oportunidades ni de dónde saldrá un ben negocio, así que no te cierres a atender toda clase de clientes con el trato que merecen, pues siempre puedes llevarte sorpresas.

Acepta recibir ayuda.

También emparentada con la humildad, la honestidad de reconocer los errores propios y estar dispuesto a escuchar un buen consejo de alguien que quiera ayudarte puede permitirte en un momento dado, mirar las cosas con una perspectiva insospechada.

Acepta la incertidumbre.

En los negocios, al momento de emprender y a lo largo de la vida profesional del empresario la competencia será una constante que nunca abandona; pero tampoco te desvivas por ello, limítate a estar consciente de quiénes son y qué hacen. El éxito llegará cuando logres crear tu propia oferta y puedas defenderla en el mercado, haciendo la diferencia entre tu marca y los demás competidores.

No se trata de mandar y dar órdenes o ejercer presión para obtener los mejores resultados; a veces sólo hace falta que alguien demuestre al equipo cómo se hacen las cosas y animarlos. (Pixabay)

Fomenta la cultura de trabajo.

Tu trato con los colaboradores puede fortalecerse si consigues ser flexible con los trabajadores para que se comprometan con la empresa, pero sin dejar de fijar y respetar los tiempos de entrega y las responsabilidades que corresponden. Así trabajarán con más satisfacción y darán más de sí mismos ante la causa que es esa empresa que los apoya y se solidariza con sus necesidades.

Prefiere ser líder que jefe.

No se trata de mandar y dar órdenes o ejercer presión para obtener los mejores resultados; a veces sólo hace falta que alguien demuestre al equipo cómo se hacen las cosas y animarlos mostrando el camino a seguir, de modo que vean que no les piden imposibles ni algo que el mismo jefe no fuera capaz de lograr con sus propias manos. Trabajar en equipo con los demás empleados traerá mejores resultados y aumentará la productividad.

Cuida a tu clientela.

Si un cliente queda satisfecho por lo que le ofreces, lo más probable es que regrese; y cuando recomiende a otras personas tu servicio o productos, será la mejor mercadotecnia ese “de boca en boca” que el fruto de un trabajo bien hecho haya logrado. Otorga a cada cliente el tiempo y espacio que requiera, sin dejar de estar en contacto para atenderlo. Una llamada de vez en cuando para un simple saludo o una invitación a comer será un gesto que hable bien de ti y la relación con ellos se hará más robusta.

Separa las cosas personales de las laborales.

Si bien es cierto que la amistad trae confianza, algo muy valioso; no poner límites entre una y otra cosa puede ser contraproducente si se mezclan tus relaciones personales con las laborales.

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Comparte el éxito.

Recompensa a tu equipo de trabajo cuando se estén cumpliendo los objetivos de la empresa; esto también aplica cuando la situación no va como esperábamos, pues si analizamos bien las debilidades podremos convertirlas en oportunidades qué explotar. Ese es el camino para mantenerse siempre mejorando.

Actúa profesionalmente.

Lo que necesitas para tu trabajo debe estar en orden y listo, ya sean presentaciones o diapositivas, redes sociales, portales de internet o tarjetas de presentación; por otra parte, atender tu imagen personal causará un impacto positivo ante los clientes.

Protege tu patrimonio

Tu empresa debe estar protegida, y para ello no dudes en invertir el tiempo y el dinero necesarios. Las cuestiones legales, desde la regularización impositiva hasta los contratos de confidencialidad tienen que estar perfectamente ordenados.

Para más información sobre este y otros temas visita la sección Emprende de Mi Bolsillo.

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