Las pensiones en México operan bajo tres modelos distintos.
Retiro

Los 10 pilares de un sistema “ideal” de pensiones

La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) indica que estos elementos son considerados globalmente como “idóneos” en un sistema de ahorro para el retiro

Por: Mi Bolsillo

Si bien el objetivo principal de un sistema de pensiones es proveer seguridad económica en el retiro mediante una suavización en el ingreso a lo largo de la vida de las personas, existen otros objetivos sociales no menos importantes, indicó la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) en un comunicado.

Estos objetivos incluyen aliviar la pobreza en la vejez, lograr una amplia cobertura, generar equidad entre generaciones, promover una justa distribución de los recursos públicos que se destinan a las pensiones y fomentar la equidad de género, entre otros.

Las pensiones en México operan bajo tres modelos distintos. | Foto: Reforma

En el análisis denominado: 'x', la consar indica que las pensiones en México provienen de 3 distintas fuentes:

  1. Los beneficios pensionarios derivados de los viejos esquemas de Beneficio Definido que aún recibe la denominada generación de transición (quienes cotizaron antes de las reformas al IMSS, ISSSTE, Pemex, CFE).
  2. El sistema de pensiones de contribución definida (CD) conocido como Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). 
  3. Los apoyos contenidos en los programas no contributivos (“65 y más” y programas estatales).

"Hoy, estos esquemas no se comunican entre sí lo que genera, además de ineficiencias y duplicidades, una insuficiente protección para los adultos mayores del país", indica la Consar. 

A continuación, se enumeran algunos de los pilares que son considerados globalmente como “idóneos” en un sistema de pensiones:

Los 10 Pilares de un sistema “ideal” de pensiones

Lista elaborada por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar)

Protección contra la pobreza en vejez. 

Muchas personas, por diversas circunstancias, no logran acumular recursos suficientes para hacer frente a sus necesidades básicas durante el retiro. Por tanto, la infraestructura pensionaria de un país, idealmente, debe contar con un pilar “básico” o pilar “cero” dirigido a proteger a las personas más vulnerables durante su vejez.

Dicho esquema, por lo general, suele ser financiado con impuestos generales (“no contributivo”) e idealmente, su cuantía debe ser cercana a las líneas mínimas de bienestar de cada país, si bien ello dependerá de la holgura de las finanzas públicas.

Cobertura. 

Uno de los aspectos más relevantes de un sistema de pensiones es a cuántas personas cubre. Idealmente, la posibilidad de participar en un programa pensionario contributivo debe estar abierto al mayor número de personas en un país. Los sistemas pensionarios vinculados al mercado formal laboral son los más comunes a nivel global.

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Sin embargo, en sociedades donde el mercado laboral contiene un alto componente de informalidad, los niveles de cobertura suelen ser bajos. En casos donde predomina la informalidad, lo óptimo es compensarlo con un programa no contributivo universal junto con incentivos para participar de manera voluntaria y/o obligatoria en los esquemas contributivos.

Equidad intergeneracional. 

Uno de los retos más grandes que enfrentan hoy los sistemas de pensiones en el mundo –y uno de los que menos se habla- es garantizar un adecuado nivel de equidad intergeneracional.

El rápido proceso de envejecimiento poblacional que experimenta el planeta obliga a reflexionar si los actuales esquemas pensionarios de beneficio definido serán capaces de garantizar el mismo nivel de beneficios tanto a la generación actual de retirados como a las futuras generaciones.

Idealmente, la arquitectura pensionaria de un país debe velar por ello y garantizar que las pensiones que hoy se pagan con recursos públicos no terminen siendo meros esquemas piramidales donde los jóvenes que hoy contribuyen para pagar las pensiones de los adultos mayores, no cuentan con garantías mínimas de que gozarán de niveles similares de beneficios. 

Lograrlo, sin embargo, suele ser difícil y en el futuro lo será aún más. Los adultos mayores representan a un segmento creciente de la población, que además de poder político y organización, cuenta con una mayor participación electoral que los jóvenes, quienes suelen ignorar estos desequilibrios generacionales.

Sostenibilidad financiera. 

En todo el mundo, las pirámides demográficas se están invirtiendo. Lo que hace unas décadas eran decenas de trabajadores en activo por cada trabajador pensionado, hoy en muchas latitudes apenas llega a 3 o 4 trabajadores activos por trabajador pensionado. En países con esquemas pensionarios de beneficio definido, ello se ha traducido en un mayor gasto pensionario por parte del Estado.

A ello hay que sumar que los beneficios pensionarios en muchos países no están o estuvieron correspondidos por montos de ahorro suficientes y, por tanto, ha sido necesario subsidiarlas. Idealmente, un sistema de pensiones debe ser financieramente viable lo que obliga a que los beneficios que los pensionados reciben sean acordes a lo que se ingresó al sistema.

Suficiencia. 

Lograr montos adecuados de pensión es la aspiración de todo sistema “ideal” de pensiones. Sin embargo, para lograrlo, es necesario que los parámetros con los que se diseña el sistema sean acordes con dicho objetivo. Una pensión depende de muchos factores –rendimientos, comisiones, densidades de cotización, precios de rentas vitalicias, salarios, etc.-.

Sin embargo, el aspecto de mayor incidencia en ésta, es el monto de ahorro que ingresa a la cuenta, al fondo o al sistema. Idealmente, un monto de aportación entre el 12 y el 15% por ciento es consecuente con tasas de reemplazo entre 60 y 70%.

Progresividad y solidaridad. 

Todos los sistemas de pensiones del mundo contienen un cierto porcentaje de subsidios otorgados por el Estado. Los subsidios pueden utilizarse en la fase de acumulación y/o en la fase de desacumulación.

Idealmente, dichos subsidios deberían quedar focalizados en los segmentos de la población de menores ingresos para garantizar la progresividad del sistema e impedir que el gasto pensionario que realiza el Estado sea destinado a las personas de mayores ingresos –que son quienes menos lo requieren- vgr. que el sistema sea regresivo.

Lograr dicho objetivo, desafortunadamente, no es sencillo. Las personas de mayores ingresos suelen ser los trabajadores que más cotizan, que mejores salarios tienen y que más poder político y/o de manifestación tienen, razón por la cual suelen –a veces imperceptiblemente- resultar los beneficiarios de dichos subsidios.

“Arquitectura de decisión” adecuada.

En los últimos años se ha apilado una gran cantidad de evidencia empírica que muestra que las personas suelen no ser del todo racionales a la hora de tomar decisiones en materia de su retiro. Ver: TRAMPAS DE LA MENTE QUE TE IMPIDEN AHORRAR

Las decisiones de a) empezar a ahorrar, b) cuánto ahorrar, c) en qué fondo de pensiones, d) en qué invertir y e) a qué edad retirarse etc. son suficientemente complejas por lo que la mayor parte de los seres humanos preferimos posponerlas o simplemente ignorarlas. Frente a esta realidad, cada vez más sistemas de pensiones están incorporando “distintivos automáticos” a la operación de sus sistemas.

Por ejemplo, mecanismos para que las personas ahorren automáticamente mediante un esquema de enrolamiento automático, para que las personas ahorren más mediante esquemas de “auto-escalación”, para que las personas inviertan mejor mediante fondos “default”, para que las personas elijan mejor su administrador mediante licitaciones, entre otros.

Bajo costo. 

Los ahorradores en un sistema de pensiones permanecen en él durante 40-45 años. Por ello, aún cambios pequeños en los costos que paga por la administración de sus activos puede tener un elevado impacto en su pensión final. En los últimos años, la “conciencia de los costos” ha cobrado mayor relevancia en la mente de reguladores y ahorradores en el mundo.

Idealmente, un sistema de pensiones debe garantizar que los costos que paga el ahorrador se mantengan razonablemente en línea con los costos en los que incurre un fondo de pensiones.

Lograrlo, sin embargo, no resulta del todo fácil pues por lo general los consumidores son poco “elásticos” al precio que les cobra su fondo, razón por la cual suele no existir suficiente disciplina de mercado que derive en menores comisiones.  

Es en ese contexto de una clara falla de mercado que se justifica plenamente una mayor intervención estatal en el tema, situación que está ocurriendo en cada vez más latitudes.

Incentivos adecuados. 

Parecería obvio suponer que los sistemas de pensiones, por diseño, deban contar con los “incentivos adecuados” para cotizar, ahorrar, elegir y retirarse. La realidad es que ello no siempre es así.  

Idealmente, la arquitectura de un sistema de pensiones debe contener provisiones que aliente a que las personas se registren en un fondo de pensiones, coticen el mayor tiempo posible, se informen, ahorren una cantidad adecuada de su ingreso, y trabajen el mayor tiempo posible.

El sistema de Afores requiere mayores esfuerzos por parte de los futuros pensionados. | Foto: Reforma

Igualmente debe contener provisiones para que los fondos de inversión busquen una adecuada rentabilidad neta en un entorno aceptable de riesgos, informen a los ahorradores respecto a su desempeño, fortalezcan su capital humano, inviertan en servicios y tecnología, y cuenten con una adecuada gobernanza y gestión de los riesgos.

Para que ello ocurra, sin embargo, las políticas públicas, la regulación y la política económica en general deben estar alineadas para dicho propósito, cosa que no siempre ocurre.

Elementos como el funcionamiento del mercado laboral, los incentivos a participar en el mercado, los impuestos al trabajo y al ahorro, los incentivos fiscales al ahorro, el régimen de inversión, la supervisión, el entorno macroeconómico, los incentivos al retiro temprano, entre otros, son componentes de una arquitectura compleja que, idealmente, debe estar alineados hacia la consecución de un mismo objetivo.

Conexión de pilares. 

Dada la existencia de múltiples riesgos a lo largo de la vida laboral y del retiro de un individuo, es necesario contar con provisiones para mitigar o enfrentar de la mejor manera posible dichos riesgos. La mejor forma para hacerlo es contar con un sistema de pensiones integrado que contemple las distintas etapas de la vida de una persona.  

Ciertos riesgos ocurren durante la fase de acumulación mientras que otros ocurren en el lado contrario, la des-acumulación. La interconexión de los distintos pilares permite atender dichos riesgos de manera más eficiente.

Por ejemplo, la integración del pilar contributivo y el pilar contributivo, resulta en mayores incentivos a cotizar durante la fase de acumulación y protege de mejor manera a los adultos mayores durante la fase de des-acumulación.

O la conexión de la fase de acumulación y la fase de des-acumulación permite gestionar mejor los riesgos de tasas de interés (annuity risk) o el riesgo de longevidad.

Las pensiones en México operan bajo tres modelos distintos. | Foto: Reforma

La Consar indica que los organismos internacionales como el Banco Mundial y la OCDE recomiendan contar con arquitecturas pensionarias mixtas, donde coexistan elementos públicos y privados al mismo tiempo.

"Mientras que las pensiones públicas son más aptas para alcanzar el objetivo de aliviar la pobreza en vejez, por ejemplo, otros objetivos –especialmente suavizar el consumo- se pueden lograr mejor, generalmente, de manera privada", cita el comunicado.

En el caso de México, la Consar señala que nuestro país uenta con una arquitectura pensionaria con varios elementos positivos: cuenta ya con una inmejorable plataforma para ahorrar a través del SAR, cuenta con una población relativamente joven que ya cuenta con un ahorro significativo a través de las AFORE, tiene un entorno macroeconómico estable con una factura pensionaria todavía manejable. 

"No obstante, visto a través del lente del sistema “ideal” de pensiones, México tiene grandes áreas de oportunidad por lo que requiere –urgentemente- llevar a cabo modificaciones a su arquitectura pensionaria para enfrentar de mejor manera los ingentes retos demográficos y pensionarios que enfrentará en el futuro", cierra el comunicado.

Fuente: Consar

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