Los seguros de daños son un producto que debe ser analizado antes de contratarlo.
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Problemas más comunes con los seguros de daños

Condusef registró las causas de reclamación más comunes de afectados que presentaron quejas contra aseguradoras

Por: Orlando Samaniego

Si hay documentos en los que se tienen que leer las famosas "letras chiquitas" y comprender todos los aspectos de los contratos, sin duda es en la contratación de seguros de daños. Sin embargo, a veces nos quedamos con dudas y nos vamos con lo que nos dice la persona representante de la aseguradora y firmamos, para guardar los contratos sin saber realmente lo que contratamos.

Esos papeles vuelven a salir del cajón y les ponemos atención cuando necesitamos hacer efectivo nuestro seguro de daños ante alguna eventualidad, pero luego solemos encontrarnos con "sorpresas", que en la mayoría de los casos ya estaban por escrito en el contrato inicial que firmamos.

Los seguros de daños son un producto que debe ser analizado antes de contratarlo. | Foto: Reforma

La Condusef identificó algunas de las causas de reclamación más comunes de usuarios de seguros de daños, entre las personas que presentaron quejas ante esa institución, y son las siguientes:

Principales quejas contra seguros de daños

Variaciones

Al momento de formalizar el crédito hipotecario, en la escritura generalmente se señala que el usuario autoriza a la institución de crédito a contratar con una  determinada compañía de seguros, los correspondientes a vida, daños y, en su caso desempleo, con declarativas muy variadas. En algunos casos, sobre todo en el seguro de daños, la suma asegurada se refiere al saldo insoluto del crédito y, en otros, versa sobre el valor de avalúo del inmueble.

No corresponden

No necesariamente existe una correspondencia entre lo declarado en la escritura de la hipoteca y el seguro o certificado individual que se formaliza con la aseguradora, por la aplicación del coaseguro y deducible, así como por la definición de valor asegurable.

Usuario desinformado

Dado que la póliza o certificado no forma parte o anexo de la escritura de hipoteca, el usuario, en la gran mayoría de los casos, no cuenta con la documentación correspondiente (carátula y condiciones generales), por lo que desconoce los términos y condiciones de dichos seguros, lo que lo deja en la indefensión. Dado que la póliza o certificado no forma parte o anexo de la escritura de hipoteca, el usuario, en la gran mayoría de los casos, no cuenta con la documentación correspondiente (carátula y condiciones generales), por lo que desconoce los términos y condiciones de dichos seguros, lo que lo deja en la indefensión.

Confusión sobre instituciones

No se establece con claridad qué institución es la responsable de darle esta documentación al usuario, es decir, si el banco o la aseguradora; de ahí que éste tiene una apreciación vaga de lo que le cubre el seguro, sobre todo cuando transcurre el tiempo y no existe un evento que lo motive a preguntar si está cubierto ante determinadas eventualidades. Tampoco sabe a quién acudir en caso de ser necesario.

Cambios en términos

Se detectó que las condiciones y términos en que originalmente fueron contratados dichos seguros pueden variar en el transcurso del tiempo, incluso cambiar de aseguradora, situaciones que tampoco son del conocimiento de los asegurados, lo que genera poca transparencia y seguridad.

Diferencias entre aseguradoras

No existe un lineamiento general o uniforme en las sumas aseguradas y, en el caso de las coberturas correspondientes son casuísticas, es decir, difieren mucho entre aseguradoras. Incluso, cada una de las instituciones de seguros las define diferente (valor de construcción, valor destructible, adicionales y algunas señalan que la suma asegurada será revisada periódicamente); de igual forma, los deducibles y coaseguros varían entre compañías, a grado tal que pueden marcar la diferencia entre que un usuario, en caso de tener contratado un crédito hipotecario, pueda tener un remanente después de cubrir el importe del crédito y otro que incluso continúe debiéndole al banco parte del crédito.

Criterios no incluidos

Por lo que respecta a contenidos, gastos extraordinarios, remoción de escombros, entre otras, es a criterio del banco que otorga el crédito hipotecario que se incluyan o no en la póliza del seguro.

Actualización de coberturas

En las coberturas adicionales, algunas aseguradoras se refieren a un porcentaje sobre la suma asegurada y en otros casos a un valor fijo. Si todas fueran sobre un porcentaje, se permitiría que con la actualización de la suma asegurada también se actualicen las coberturas.

Baja cobertura

En algunos casos, el seguro no cubre ni siquiera el valor inicial del crédito amparado. Esto implica una mayor exposición de riesgo crediticio para la institución bancaria, quien es la que contrata el seguro, en nombre del asegurado, y un impacto patrimonial severo para el acreditado en caso de siniestro, sin que éste esté consciente de tal situación.

En su Reporte Nacional de Inclusión Financiera, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) afirma que lo anterior genera prácticas no sanas ya que el banco solo está contratando un seguro de daños para cubrir el saldo insoluto del crédito.

"En caso de que ya se hubiera amortizado una buena parte del crédito, el usuario sufrirá un grave quebranto patrimonial al no recuperar el valor de su vivienda en caso de pérdida total o no poder sufragar los gastos de reconstrucción", indica la CNVB.

Fuente: Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB)

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