Los niños más pequeños pasan demasiado tiempo con las pantallas.
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Los niños más pequeños pasan demasiado tiempo con las pantallas

Ver televisiones, computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas o juegos electrónicos ocupa ahora más o menos una hora al día del tiempo de un bebé.

Por: New York Times

Autor: Steven Reinberg - Los niños más pequeños pasan demasiado tiempo con las pantallas, incluso hasta los bebés están ahora viendo pantallas, y a medida que crecen, el tiempo que pasan haciéndolo aumenta, muestran dos nuevos estudios.

De hecho, ver televisiones, computadoras, teléfonos inteligentes, tabletas o juegos electrónicos ocupa ahora más o menos una hora al día del tiempo de un bebé, y ha aumentado a más de 150 minutos a los 3 años. Es una cantidad mucho mayor que la recomendada, apuntaron los investigadores.

"Como la exposición al tiempo frente a pantallas comienza tan pronto, es importante continuar comprendiendo qué factores tienen un rol en la formación de los hábitos del tiempo frente a las pantallas", señaló la investigadora principal, Edwina Yeung, investigadora de la rama de epidemiología del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE. UU.

"Aunque el tipo de cuidado de los niños no siempre es modificable, la concienciación de su impacto podría ayudar a los padres para que intenten encontrar nuevas formas de restringir la exposición, ya sea al hablar sobre el uso de las pantallas con los cuidadores o mediante tecnologías que monitoricen el tiempo frente a las pantallas", planteó.

Los niños más pequeños pasan demasiado tiempo con las pantallas. | Foto: Pxhere
Los niños más pequeños pasan demasiado tiempo con las pantallas. | Foto: Pxhere

Yeung y sus colaboradores recolectaron datos sobre las madres de casi 4,000 niños que respondieron a preguntas sobre los hábitos mediáticos de sus hijos de los 1 a los 8 años de edad.

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) recomienda que los niños menores de 18 meses no se deben exponer a las pantallas en lo absoluto.

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Entre los 18 y los 24 meses, las pantallas se deben introducir de forma gradual, y limitarse a una hora al día en los niños de 2 a 5 años, sugieren las directrices.

Pero el equipo de Yeung encontró que un 87 por ciento de los niños estaban pegados a las pantallas durante mucho más tiempo.

Cuando los niños llegaban a los 7 y 8 años, el tiempo frente a las pantallas se reducía a unos 90 minutos al día. Lo más probable es que el declive se debiera a las actividades escolares, especuló Yeung.

Hubo diferencias entre los niños. El tiempo frente a las pantallas de más o menos un 73 por ciento de los niños aumentó de alrededor de una hora al día a casi dos horas. Pero en alrededor de un 27 por ciento de los niños, el tiempo frente a las pantallas aumentó de unos 30 minutos al día a más de cuatro horas.

Pasar más tiempo frente a las pantallas se vinculó con un menor nivel educativo de los padres. Además, las chicas eran menos propensas a usar pantallas que los chicos. Pero los hijos de madres primerizas fueron más propensos a usar mucho los medios, mostraron los hallazgos.

Los niños que se quedaban en casa en lugar de ir a la guardería tenían más del doble de probabilidades de pasar mucho tiempo frente a las pantallas, anotaron los autores del estudio.

Reshma Naidoo, directora de neurociencias cognitivas del Hospital Pediátrico Nicklaus, en Miami, se mostró de acuerdo en que los bebés no deben exponerse a las pantallas en los primeros 18 meses de vida.

"Las imágenes bidimensionales de las pantallas son muy restrictivas", apuntó. "Además, las pantallas ofrecen mucho refuerzo instantáneo, de forma que la paciencia no se desarrolla y la anticipación se reduce".

Pero Naidoo cree que las pantallas son y seguirán siendo una parte más importante de las vidas de los niños.

"Debemos cambiar la conversación de limitar el tiempo frente a las pantallas y la preocupación de que pasamos demasiado tiempo frente a las pantallas a lo que hacemos con ese tiempo frente a las pantallas", planteó.

"¿Cómo lo convertimos en algo más significativo? Porque el mundo entero ha cambiado a un ambiente más digital", dijo Naidoo.

Con ese fin, cree que se necesitan directrices que ayuden a los padres a integrar los medios en las vidas de sus hijos.

No se trata solo de ayudar a los padres a saber cuáles son los mejores programas, sino también qué actividades pueden hacer con sus hijos tras ver un programa o jugar a un juego.

En el segundo estudio, investigadores canadienses encontraron que alrededor de un 79 por ciento de los niños de 2 años y casi un 95 por ciento de los niños de 3 años pasaban más tiempo que el recomendado frente a las pantallas.

Los hijos de madres que pasaban mucho tiempo frente a las pantallas también veían más medios, al igual que los niños que se quedaban en casa y no eran enviados a la guardería, encontró el estudio.

En este estudio, los investigadores recolectaron los datos de casi 1,600 niños de 2 años y de 2,000 niños de 3 años.

Esos hallazgos son preocupantes, apuntó la investigadora principal, Sheri Madigan, profesora asociada de psicología de la Universidad Estatal de Calgary.

"La investigación muestra que el tiempo excesivo frente a las pantallas en los niños en edad preescolar podría ser problemático para su desarrollo", advirtió Madigan. Los padres deben ser conscientes de las directrices y encontrar formas de limitar el tiempo frente a las pantallas, añadió.

Otra experta dijo que el ambiente del hogar también tiene un rol.

"El contexto en que se ven las pantallas tiene un rol muy importante", aseguró Dafna Lemish, profesora de periodismo y estudios mediáticos en la Facultad de Comunicación e Información de Rutgers, la Universidad Estatal de Nueva Jersey.

"El tiempo que los niños pasan frente a los medios se ve afectado por los hermanos que los rodean, o por el uso de medios de los padres", dijo Lemish.

Si una familia tiene una televisión encendida de fondo constantemente, el niño crece en un ambiente muy distinto y aprende lecciones muy distintas sobre el uso de los medios que un niño que crece en una familia donde la televisión se enciende y apaga de forma selectiva, aseguró Lemish.

En los hogares donde los padres tienen unos niveles educativos más altos, los niños usualmente se exponen a un ambiente más enriquecedor, que incluye libros, juegos, actividades artísticas, salidas y programas de enriquecimiento que proveen una variedad de formas competitivas y atractivas de ayudar a los niños a crecer y desarrollarse, comentó.

"Lamentablemente, ese no es el caso de las familias con dificultades, por lo tanto, la crítica popular de que los padres permiten un exceso de televisión o videojuegos no toma en cuenta las desigualdades estructurales más generales en la sociedad", añadió Lemish.

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