Se trata de una forma no convencional de dinero que no existe físicamente pero irrumpió en el mundo de las inversiones con fuerza. (Pixabay)
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Bitcóin y otras criptomonedas: porqué tanto revuelo y cuáles son sus riesgos

Las criptomonedas han revolucionado las formas convencionales de dinero, pero en poco más de una década de existencia, el debate sobre su viabilidad continúa.

Por: Ivo Esqueda

Se trata de una forma no convencional de dinero que no existe físicamente pero irrumpió en el mundo de las inversiones con fuerza. (Pixabay)

Se trata de una forma no convencional de dinero que no existe físicamente pero irrumpió en el mundo de las inversiones con fuerza. (Pixabay)

El Bitcóin es una criptomoneda, la primera de hecho, y su esencia es ser una divisa digital fungiendo como medio de cambio, además de reserva de valor; hasta aquí no difiere de otras formas de dinero, pero sus características incluyen que ni existe en la realidad física ni es administrada por alguna nación o banco. Aunque tiene funciones de intercambio comercial, su valor fluctúa en el mercado al igual que lo hace el dólar. Te diremos algunos atractivos y posibles riesgos que han sido señalados alrededor de ellas.

El Bitcóin y las otras criptomonedas funcionan para realizar pagos inmediatos y de forma directa sin incurrir en costos de transacción. Por ello, cada vez son más quienes buscan o avalan que se puede utilizar como medio de pago para adquirir productos, pero también ha estado funcionando desde su creación como instrumento de inversión. 

Por qué tanto interés en Bitcóin y otras criptomonedas

En realidad sí tienen algo de revolucionario, pues se trata de una nueva forma de aplicar el concepto de dinero, pero la razón que las puso en boca de todos no es esa. Lo que en este momento ha hecho que muchos inversionistas las vean como una buena opción es porque están generando muchas ganancias. Por ejemplo, en los últimos días, a pesar de que ha bajado su valor, el bitcóin tiene un precio cercano a los 35 mil dólares POR UNIDAD. Y no es la única moneda que ha aumentado su valor. Por ejemplo, el Ethereum tiene un valor alrededor de los 2,100 dólares. Y si a esto se agrega que empresas tan importantes como Mastercard ha mostrado su intención darles respaldo, se puede prever que su impacto en las transacciones no terminará a corto plazo.   

Una forma de obtenerlo es comprando por divisas físicas, tambien se puede aceptar como pago y obtenerlo por "minería". (EFE)

Al inicio de las operaciones con este novedoso medio de pago, se hablaba de su capacidad para financiar el crimen mundial, al encontrarse fuera de toda regulación institucional dado el anonimato de las transferencias. Este argumento no ha desaparecido, pero ha ido abriendo el paso a un debate donde detractores y defensores vierten sus posturas y la discusión ha dado mucho más impulso al interés en el tema de las criptomonedas en su conjunto.

El interés de grandes inversores en divisas digitales ha hecho crecer inmensamente el valor de las mismas desde hace algunos años. Ante ello se corre la alarma de tratarse de una burbuja financiera más, donde hacen eco las voces de gobiernos, bancos centrales y algunos economistas, haciendo notar la cuestión del control y la fiscalización.

Este repele inicial ha ido cediendo paso a una mayor aceptación a medida que cada vez más instituciones grandes y fondos de capital de riesgo apuestan más por su viabilidad, siendo seguidos por inversores más pequeños que dan ese salto de confianza. Así más personas y empresas van adoptando como forma de pago aceptable las criptomonedas ampliando su demanda y con ello, su valor.

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¿Hay algo de peligroso en todo esto?

Luego del miedo a financiar delitos internacionalmente, el gran riesgo que se anuncia alrededor del Bitcoin y demás monedas virtuales es que se trata de otra burbuja financiera en la que mucha gente ha invertido “dinero real” a cambio de una forma intangible de riqueza y que si la burbuja estalla, los inversores perderán todo lo allí depositado al no tener respaldo institucional alguno. De esta forma, al igual que no hay un dueño del Bitcóin, tampoco existiría un responsable.

Esto puede ocurrir, de acuerdo con los detractores, porque no hay un valor intrínseco en este bien, pero lo mismo sucede con los billetes de papel, a decir de sus defensores; se trata de un simple consenso social.

Al inicio de este boom, podemos poner de referencia una publicación de Elon Musk en Twitter donde anunciaba haber comprado 1 millón 500 mil dólares en Bitcóin y que comenzaría a aceptarlos como forma de pago por autos Tesla, su cotización explotó: el bitcóin llego a un precio histórico de 62 mil dólares. Por otro lado, esta semana el empresario hace público en la misma plataforma que no aceptará más el medio de pago, desplomándose un 15% el valor de la divisa. Esto ha dado pie a continuar el argumento de que se trata una burbuja sensible a un solo tuit para desequilibrarse.

Tal vez esta sea la principal causa por la que expertos recomiendan no invertir en bitcóins, o invertir de manera moderada y con conciencia de que la alta volatilidad que presentan. 

Como un pago con Bitcóin o criptomonedas no es reversible, se suma la posibilidad de ser estafados por criminales cibernéticos. También cabe el riesgo de que la empresa que almacena las divisas digitales cierre o sea atacada por hackers, haciendo desaparecer los fondos de todos los inversores.

Son varios los riesgos que un inversor debe asumir si quiere sumarse a la novedosa aventura de las criptodivisas y participar de las ganancias que llenan los titulares financieros. Más riesgo en busca de más rendimiento, como en otras inversiones. 

Los inicios del Bitcóin

Aunque no se sabe con certeza quién creó en realidad el Bitcóin, se tiene como punto de partida una publicación donde se explicaba el funcionamiento de una moneda virtual todavía hipotética, este artículo estaba firmado por Satoshi Nakamoto, seudónimo de bien un programador anónimo o un grupo de ellos. Allí se sentaron los principios de Bitcóin y las criptomonedas descentralizadas ya desde 2009.

La base teórica estaba lista, y hubo que esperar a 2011 para que las capacidades técnicas hicieran posible las primeras transacciones de Bitcóin al comenzar a compartirse el código de la divisa y los dominios de las páginas web entre la comunidad que se había formado para entonces. Esta fase de la creación es todavía poco conocida, y mucha de la información es poco confiable pero lo cierto es que en este período nació la primera moneda virtual de la historia y fue lanzada al mercado.

Su funcionamiento es un tanto más claro; un usuario cuenta con una “billetera digital” que cuenta con “llaves privadas” que puede gestionarse en un celular o computadora. Allí se almacena el código de cada Bitcóin y desde allí se puede transferir una (o una porción) a otros usuarios o entidades.

El proceso se basa en una red de computadoras con nodos dispersos en el mundo donde cada uno cuenta con copias de todas las transacciones realizadas. Esta red es por lo tanto descentralizada e ingobernable y es conocida como “blockchain”. Cada uno de esos nodos o bloques está enlazado al resto y están protegidos por criptografía. De este modo, cuando un usuario realiza una transacción, ésta queda registrada en el nodo y simultáneamente en el resto de la cadena se replica. El algoritmo interno de esta y cada una de las criptomonedas determina la cantidad de unidades que se emiten cada año, asegurando que no desequilibre las unidades disponibles de la divisa.

Para hacerte de Bitcóin puedes sencillamente comprar una o una parte mediante dinero convencional, a través de aplicaciones móviles en las que se puede hacer la transacción de fondos bancarios por moneda virtual. Otra forma de adquirirlo es aceptando pagos en criptodivisa por bienes que vendas.

Finalmente se encuentra también la minería de criptodivisa, mediante la cual se va creando y transfiriendo mediante ordenadores que trabajan procesos lógicos. Los mineros obtienen una recompensa o pago por su colaboración en la blockchain al confirmar las transacciones de los usuarios miembros de la red.

Para más información sobre este y otros temas, visita la sección de Tips. de Mi Bolsillo.

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