Para aprovechar una promoción o adquirir un bien a meses sin intereses, a veces no lo pensamos dos veces para prestar nuestro crédito a allegados. (Pixabay)
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Qué problemas tendrás con el SAT si prestas tu tarjeta de crédito

Aunque sean personas cercanas hay más de una razón para no mezclar el dinero y la amistad, sin mencionar los problemas con el Servicio de Administración Tributaria.

Por: Ivo Esqueda

¿Alguna vez un amigo o familiar te pidió prestada una tarjeta de crédito para una compra? No es raro que se pidan este tipo de favores, pero tampoco es la mejor idea acceder a ello por más confianza que tengas en la persona. Si se trata de comprar algo a meses sin intereses cuando no tienen un plástico bancario con el cual hacer el pago y aprovechar una promoción, parece inofensivo al principio, pero más vale que conozcas las consecuencias en tus finanzas que puede acarrearte esto, incluso ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por discrepancia fiscal.

Son varios los riesgos a los que te expones al prestar tus tarjetas a diestra y siniestra sin pensarlo siquiera, y la estabilidad de tus finanzas personales está en juego en primer lugar, porque nada te garantiza que tu relación con tus familiares y conocidos sea tan sólida con una deuda de por medio como lo es cuando no se pone el dinero en la ecuación.

Parece algo inofensivo facilitar nuestras tarjetas a personas de nuestra confianza, pero te arriesgas más de lo que parece. (Pixabay)

Si prestas tu tarjeta de crédito y se hace una compra a plazo, la deuda evidentemente quedará a tu nombre como el titular que eres. Si en esas circunstancias se da un distanciamiento con la otra persona, tendrás que llevar a cuestas ese compromiso financiero tú solo para que no se afecte tu historial en el Buró de Crédito.

Hacerte cargo de tus propias deudas es algo delicado, ya que tienes que pensar con cuidado antes de asumir una nueva si eres capaz de lidiar con ella con tu capacidad de pago actual, y analizando tu presupuesto para saber cómo administrar tu dinero. Ahora piensa tener que arrastrar un pago que otro decidió por ti y te lo dejó a ti solo, y tanto peor si la mercancía se la llevó consigo.

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Aunque no pases por una pelea con quien te pidió el favor, y se encargue de los pagos en tiempo y forma, e Esos problemas son una cara de la moneda, porque aparte puedes meterte en aprietos con el fisco.

Así puedes terminar generando un problema con el SAT al quedar a tu nombre la adquisición, por lo que se te puede someter a un procedimiento llamado discrepancia fiscal. Esto se lleva a cabo cuando la cifra de tus erogaciones como contribuyente (gastos, inversiones y otros pagos) en el año superan a tus ingresos que hayas declarado.

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Por todo esto, lo mejor es que tomes en cuenta tu tarjeta bancaria como una herramienta muy personal, y las compras que hagas con ella son asunto tuyo exclusivamente por lo que arriesgarte a cargar deudas ajenas es algo que puedes ahorrarte.

Para más información sobre este y otros temas, visita la sección de Tips de Mi Bolsillo.

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